Crisis económica como consecuencia de una crisis de valores
Presentando el examen de admisión para la maestría en administración en el tecnológico de monterrey, la última parte del examen consistía en hacer una composición escrita sobre los programas académicos y la formación en valores. Con la premura del tiempo y la presión de querer hacer la mejor de las composiciones comencé sin pensarlo dos veces:
Lo primero que pensé fue en los “rellenos” que vi en mi formación como Ingeniero durante el pregrado, materias como Axiología, Valor y Cultura, entre otras, que no pude apreciar por mi falta de madurez propia del momento y que casualmente solo cuando reflexioné durante la presentación del examen de admisión me di cuenta de lo que estaba pasando.
La culpa no es de las Universidades ni el diseño de los programas académicos que excluyen la formación en valores o la dejan en un segundo plano (cuando lo hay). El problema realmente radica en la batalla contra el desempleo y el afán de liberar profesionales, técnicos y tecnólogos al mercado laboral con habilidades que les permitan ejercer mal que bien una obra o labor.
Hoy en día la practicidad en los programas de formación prima sobre la ética, la moral y los valores de quienes hacen parte del sistema económico y es hoy, en estos momentos de desaceleración económica cuando se empiezan a conocer las consecuencias. Los casos Enron y Maddof (en Estados Unidos), Banesto (España) y las múltiples pirámides a nivel mundial que estafaron a millones de personas, son las consecuencias de una educación basada en la practicidad.
«Más que ante una crisis económica, estamos ante una crisis de valores; la forma de pensar de las personas que han dirigido las organizaciones mundiales en estos años fue el gran problema». Dice Mario Conde, ex director de Banesto, uno de los involucrados en el denominado ‘Caso Banesto’, condenado a 20 años de prisión por delitos de apropiación indebida, estafa y falsedad documental. Quién concluye además que “más que una crisis económica, es una crisis de valores”.
Ahora más que nunca las Universidades se deben tomar en serio la formación en valores y su estrecha relación con la ética empresarial y erradicar el pensamiento en los estudiantes que aún piensan que “el fin justifica los medios” o en otras palabras conseguir dinero sin importar las consecuencias.





